Módulo B2B con Validación VIES y Exención IVA Intra-comunitario para PrestaShop
Transforma tu tienda PrestaShop en un portal B2B profesional: registro validado, verificación automática VIES, tienda privada y exención de IVA UE.
«Yo vendo solo a profesionales y no quiero que mis precios estén a la vista de cualquiera.» Es una de las peticiones que más nos llegan, y casi siempre viene con un apaño ya hecho que no aguanta nada: esconder el precio para que no se vea en la página.
El problema es que esconder no es lo mismo que quitar. El precio sigue estando ahí, en la página, aunque tú no lo veas; y quien quiera verlo —tu competencia, un comparador, alguien que se dedique a esto— lo ve. Si de verdad vendes solo a profesionales, lo que necesitas no es tapar un número: es que la tienda no exista para quien no ha entrado con su cuenta.
Una tienda B2B bien montada tiene tres piezas, y las tres tienen que funcionar solas:
Lo habitual es ir tapando páginas una a una: quito el precio de aquí, escondo el botón de allá. Nosotros lo hacemos al revés: la tienda se cierra entera y solo se deja abierto lo imprescindible para poder registrarse.
Al final queda abierta la pantalla de acceso, el formulario de alta, la recuperación de contraseña y las páginas legales. Todo lo demás —fichas de producto, categorías, buscador, carrito— queda fuera del alcance de quien no tiene cuenta, sin que nadie tenga que ir acordándose página por página.
Si tienes que hacer la lista de lo que quieres esconder, algún día se te olvidará algo. Haz la lista de lo que quieres enseñar.
Un detalle que conviene saber desde el principio: cuando añadas una página nueva y quieras que sea pública —una landing, un formulario, una promoción—, hay que dejarla abierta a propósito. Es un minuto, pero si nadie te lo cuenta te vuelves loco preguntándote por qué no se ve.
El registro normal de una tienda pide nombre, apellidos y contraseña. Para vender a empresas eso no sirve, así que el formulario se divide en tres bloques —datos de la persona, datos de la empresa y dirección de facturación— y tú decides qué campos aparecen, cuáles son obligatorios y cuáles sobran.
Lo que viene puesto de fábrica es lo que hemos visto pedir en casi todas las tiendas: empresa, NIF, NIF intracomunitario si vendes fuera, teléfono y dirección fiscal. Si lo tuyo necesita algo más —número de colegiado, licencia, el código que ese cliente tiene en tu programa de gestión— se añade y punto, traducido a los idiomas de tu tienda.
Y el NIF intracomunitario no se guarda a ciegas: se comprueba con el registro europeo mientras el cliente se está dando de alta, así que la solicitud te llega ya con ese dato verificado.
Lo lógico parece comprobarlo al final, cuando se hace la factura. Nosotros lo hacemos al principio, cuando el cliente se registra, por dos motivos muy terrenales.
El primero: un cliente al que le sale un error rojo mientras está pagando, se va. En cambio, mientras rellena el alta tiene tiempo, tiene los papeles a mano y, si algo no cuadra, te escribe.
El segundo: así cuando te llega la solicitud para aprobarla ya viene con el dato comprobado. No tienes que ir a ninguna web oficial a copiar y pegar números: lo tienes delante, con la fecha y la hora en que se consultó.
Comprobarlo en el alta convierte un lío fiscal en una decisión comercial de dos segundos.
Esto es lo que separa una tienda que ha funcionado de verdad de una que se montó en un rato. La consulta europea no siempre responde: cada país mantiene su propio registro y, cuando el de un país está en mantenimiento o va saturado, la respuesta no es «sí» ni «no», es «ahora mismo no puedo contestar».
Y ahí está el error clásico: tratar ese «no puedo contestar» como si fuera un «no». Es decir, rechazar a un cliente legítimo porque un servidor de otro país tiene un mal día.
Nuestra regla es sencilla: que no conteste no significa que sea falso. El alta se queda pendiente con esa marca, tú la ves y decides. Lo que nunca hacemos es dar por bueno lo que no se ha podido comprobar, ni echar a alguien por una avería que no es suya.
Puedes facturar sin IVA cuando se dan tres cosas a la vez:
El IVA no desaparece: lo declara el comprador en su país. Y desde 2020 las tres condiciones son igual de obligatorias; si falla una, la exención se cae aunque las otras dos estén perfectas. No es un papeleo menor, es la condición.
El apaño más común es crear un grupo de clientes al 0 % y meter ahí a los europeos. Funciona hasta la primera excepción, y la primera excepción llega enseguida: ese mismo cliente te pide que le mandes el pedido a su almacén de aquí al lado, o cambia la dirección de entrega en el último paso.
El grupo dice quién es el cliente. Pero la exención depende también de a dónde va la mercancía, así que la decisión hay que tomarla en cada pedido, no una vez en la ficha del cliente. Eso es lo que hace el módulo: mira el pedido concreto —el cliente, su número comprobado y la dirección de entrega— y decide si ese envío lleva IVA o no.
Y lo hace por la vía normal de la tienda: no inventa precios ni toca importes a mano, solo le dice a PrestaShop qué impuesto corresponde. Así las cuentas y los informes siguen cuadrando, que es lo que agradece tu asesoría.
Cuando alguien se da de alta pasan tres cosas a la vez: él recibe un aviso de que su cuenta está en revisión, tú recibes un correo con todos sus datos ordenados y con el resultado de la comprobación del NIF, y la cuenta se crea pero sin acceso al catálogo.
Tú entras, lo miras y apruebas o rechazas. Al aprobar, ese cliente pasa al grupo de profesionales que tengas configurado —que es lo que le abre los precios y los descuentos que le tocan— y recibe automáticamente el correo diciéndole que ya puede comprar.
Eso último importa más de lo que parece: a partir de ahí todo lo lleva la tienda con sus propias reglas de siempre. No hay una lista de precios paralela inventada por un módulo, que es justo lo que convierte una tienda en un problema dos años después.
La primera, a quién dejas entrar. El módulo comprueba el NIF, te ordena los datos y te los pone delante; el «sí» lo das tú, en un clic y con todo a la vista.
La segunda, cuánta tienda quieres enseñar. Si además de vender a profesionales quieres que te encuentren buscando productos, se deja abierta una parte pública —un catálogo sin precios, fichas informativas o un blog como este— y se decide al montarlo. Es la primera conversación que tenemos en estos proyectos, y tenerla al principio se nota luego en las visitas.
Todo lo que cuenta este artículo lo hace nuestro módulo de registro profesional: catálogo cerrado a quien no ha entrado, alta con los campos que tú decidas, NIF comprobado y aprobación en un clic. Se instala sobre la tienda que ya tienes.
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