Geolocalización para PrestaShop: Precios, Moneda e Idioma por País
Cada visitante entra en el idioma, la moneda y el precio de su país, de forma automática. Reglas por país, selector con banderas y redirecciones que respetan tu SEO. Compatible con…
Dos personas miran el mismo producto en tu tienda. Una está en Madrid y otra en Lisboa. Los dos ven exactamente el mismo precio en pantalla y, al llegar al final de la compra, a uno de los dos le cambia el importe. Ese es el que no termina el pedido.
Mientras un visitante no le diga de dónde es, PrestaShop tiene que decidir con qué reglas calcular el precio, y usa el país que tengas configurado por defecto. Es lo razonable, no hay otra cosa que pueda hacer. Pero significa que todos tus visitantes ven el precio de un país concreto, aunque estén en otro.
El día que ese visitante escribe su dirección de entrega, la tienda por fin sabe de dónde es y recalcula. Y ahí es donde aparece la sorpresa, justo en el peor momento: en el paso de pagar.
Y no es solo cuestión de impuestos. Si vendes en varios mercados, es muy posible que tu precio para Francia no sea el mismo que para Portugal o para Canarias, porque los costes, la competencia o el envío no son los mismos. Todo eso se pierde si la tienda enseña un único precio a todo el mundo.
Un precio sin país es, para alguien, el precio equivocado.
Al entrar, al visitante se le pregunta de qué país es. No se le deja adivinando: se le propone el que parece por su conexión, con su bandera, y él confirma o elige otro. Es lo que hace Geolocalización para PrestaShop, el módulo con el que está montada esta misma web.
A partir de ese momento la tienda le enseña su precio: en su moneda, con los impuestos que le corresponden y con la tarifa que tú hayas decidido para ese mercado. El precio del listado, el de la ficha, el del carrito y el del pago son el mismo número de principio a fin.
Se pregunta una sola vez. La elección se recuerda y el selector se queda arriba, siempre a mano, por si alguien quiere cambiarlo.
Detrás de la bandera hay una tabla que decides tú: para cada país, en qué idioma entra el visitante, en qué moneda ve los precios y, con la moneda, qué lista de precios se le aplica. Alemania y Austria en alemán y en euros; Suiza en alemán y en francos, con su propia tarifa; el Reino Unido en inglés y en libras.
Se define una vez y vale para toda la tienda. Los países que no estén en la tabla entran por la regla general, así que nadie se queda mirando una pantalla en blanco por vivir donde no esperabas vender.
Es la parte que más nos preguntan. Si además del país dejas sueltos un selector de moneda y otro de idioma, el visitante puede acabar con la moneda de un país, el precio de otro y el idioma de un tercero. Y quien atiende esa consulta después eres tú.
Por eso la elección de país es la puerta única: el país fija todo lo demás. Nosotros, en esta misma web, hemos quitado los selectores sueltos de la barra superior justo por eso.
Conviene decirlo claro porque es la confusión más habitual. Esto no traduce tu tienda ni se inventa idiomas que no tengas. Si tienes la tienda en varios idiomas, cada uno vive en su propia dirección web, como debe ser para que Google los encuentre todos; lo que hace el selector es llevar a cada visitante a la suya y ponerle el precio de su país.
Si vendes fuera y no tienes claro si esa parte la tienes bien montada, es lo primero que miramos, porque es donde más tráfico se pierde sin enterarse.
Es lo que más miedo da de todo esto, y con razón: si a cada visitante le enseñas una página distinta según desde dónde entre, puedes acabar con un solo idioma en Google y el resto sin existir.
Por eso las direcciones no se tocan. Cada idioma vive en la suya y quien ya está en una se queda ahí, porque es la que ha pedido; solo se acompaña a su idioma a quien entra por la dirección genérica. Y a los buscadores no se les mueve: cada dirección se rastrea siempre en el mismo idioma y con la misma moneda, que es justo lo que Google necesita para indexar tus cinco mercados en vez de uno.
Está funcionando en esta web. Arriba en la cabecera, junto al buscador, verás el selector con la bandera y la moneda. Ábrelo, cambia el país y date una vuelta por el catálogo: verás los precios cambiar como los vería un cliente de ese país.
De dos sitios posibles, y los dos valen: una base de datos en el propio servidor que traduce la conexión del visitante a un país, o el dato de país que ya te da el servicio que tengas delante de la web, si usas alguno.
Lo fiable en ambos casos es el país. La ciudad o la provincia por esta vía fallan lo suficiente como para no tomar decisiones con ellas. Y en cualquier caso sirve para proponer: la última palabra siempre la tiene el visitante.
El selector que acabas de probar, la tabla de países y las redirecciones que respetan tus direcciones son el mismo módulo, ya publicado en el catálogo y con actualizaciones incluidas. Se instala, se rellenan los países en los que vendes y a partir de ahí cada visitante entra en su idioma, con su moneda y con el precio que le has puesto.
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